TweetfacebookTweet

Contrariamente a lo que se suele pensar, el café no es originario de América ni fue introducido en Europa por los hombres de Cristóbal Colón. Su origen se sitúa en Etiopía hacia el año 1000 siendo los habitantes del actual Yemen, los pioneros en comercializar el producto.

Debido a sus propiedades, la bebida se popularizó y su consumo se extendió rápidamente por toda Arabia y de ahí a Siria, Egipto y Turquía. En 1554 ya se encuentran cafés públicos en Constantinopla y poco después en Venecia, Marsella, París, Londres y el resto de Europa donde se fueron implantando durante los siglos XVII y XVIII. En España se generalizaron a finales del siglo XVIII.

La introducción del cafeto originario de Arabia en las colonias europeas de América comienza a finales del siglo XVIII. Este aumento de la producción origina que el café que hasta el momento se había consumido en pequeñas cantidades, se convierta en el producto de consumo habitual que hoy conocemos.

 

 

 

s