¿Por qué no recuperar tradiciones que unen al vecindario? ¿Por qué no puede volver el sereno a cuidar de nuestras calles cada noche? César Pérez dejó de ejercer en 1977 porque los serenos ya no tenían sentido con la llegada de los telefonillos automáticos y las costumbres que traían los
nuevos tiempos. 34 años después, César ha vuelto a recorrer esas calles que tantos recuerdos le traen. Pero esta vez no iba solo, sino que acompañaba a Roberto, al que le pasa el testigo y los consejos y trucos que le convierten en el heredero y nuevo sereno de Chamberí.































